domingo, 20 de enero de 2013
Caña al brico...
Hay que ver la de artistas que tenemos entre nosotros..
En este caso hablo de Jony del blog http://jonylarri-lubinas.blogspot.com.es
Tenía algunos señuelos como el de la cabecera y algunos que tenía Roberto y los ha convertido en esto..
Ángel Kiss 140..
Duo tide minnow 135 surf
Daiwa shore line 170
Vistos los resultados y sabiendo el precio desorbitado de estos el ahorro es más que sustancioso..por no decir que los acabados y barnizado superan con creces las muestras nuevas.
Hasta la próxima paseantes..
miércoles, 26 de octubre de 2011
MENS SANA .... IN CORPORE TULLIDO
Como bien saben los devotos del spinning, las superlativas prestaciones de los "tide" hacen que sea más que conveniente contar con ellos en el morral cuando se afronta una salida de pesca. No obstante, también es de dominio público que la vida útil de su labio generador del movimiento en el agua no es precisamente larga, aun empleando nuevas aleaciones en él.
El caso es que nos encontramos precisamente con un engaño que, lejos de resultar asequible para el común de los bolsillos, cuesta un carro de duros, de ahí que, cuando tiene lugar la rotura del babero, muchos indaguen y experimenten con tal de dar con la fórmula que los devuelva a la vida. Ahora bien, los "tide" disponen de tal sensibilidad desde su concepción que su reparación resulta bien compleja.
Cuidado que tengo dicho a los colegas que, cuando se les rompa el babero, no tiren alegremente de sierra a la hora de intentar poner otro, y que, en cambio, excaven una fosa justo donde se encontraba la desaparecida rebaba, pero, visto el caso que me hacen, se conoce que hablo en chino. Y es que así pueden acaecer casos de decapitación como el presente si se hace el menor esfuerzo, y menos mal que este sucedió en tierra, porque, de haber ocurrido en acción de pesca, tengamos por seguro que hubiéramos condenado al pez a padecer una lenta agonía, mientras contemplamos con cara de bobo el hocico restante colgando de la grapa.
Pues nada, al lío ....
Dado que es ínfima, pero crítica, la parte que tenemos que sustituir, echaremos mano de un trozo de policarbonato que rebajaremos con lima hasta darle forma... sin olvidar que dentro del cuerpo encajaremos un tramo que, a su vez, alojará el babero. Y es que este "macho" tiene como objetivo fijar un engarce en la proa del engaño que actúe de enlace con la grapa, adhiriéndose al mismo tiempo con firmeza y profundidad al fuselaje restante. Tal vez pueda parecer una ardua tarea, pero lo dificil, lo hacemos; lo imposible, tardamos un poco más...
Seguidamente, y con paciencia, en esa pieza excavaremos un canal que alojará el cable inox que hará las veces de enganche con la grapa, el cual sellaremos con unas gotas de cianoacrilato mezcladas con virutas de plástico sobrantes. Aquí no ha de haber duda de la contumacia del conjunto, por lo que, antes de seguir, esperaremos a verificar la dureza del secado para que así nuestro trabajo sea eficaz de cara al futuro.
Por último, y tras verificar que buena parte de la pieza se puede encajar en el engaño sin necesidad de forzar, la rebozaremos generosamente con pegamento de dos componentes que dejaremos secar unos cuantos días hasta que ambas partes se unifiquen. Pasado ese periodo prudencial, antes de pescar, y para verificar la adherencia, tiremos fuertemente de ellas, y sólo cuando comprobemos quenohayhijomadrequelassepare, llegará el momento de echarlo otra vez al agua..
Como apunté al principio, no cabe duda que cualquier "tide" es un señuelo merecedor todas las atenciones, aunque este reto no fuera precisamente sencillo. Ahora bien, sabiendo que las pruebas de natación en el presente caso han resultado positivas, ¿renunciaría ud. a los servicios de tan valiosísimo alfíl si la posibilidad de revivirlo está al alcance de su mano?
Hasta la próxima, paseantes.
Texto y fotos L.Carlos Prieto.
sábado, 23 de julio de 2011
PORQUE TU LO VALES..
Nada, que no hay manera de que el cherif haga suyo su espacio, así que los demás seguiremos dando la murga... Sin embargo, esta vez no os voy a hablar de pesca en sí (pronto lo haré), sino de haceros partícipes de una trastada que se me ocurrió iniciar un día con un palo e ingentes dosis de paciencia, y que ha finalizado hace poco con -creo- un buen balance. Y es que llevaba tiempo queriendo hacer un homenaje a la lubina, la reina que muchas mañanas me arranca del calor que dispensan las sábanas cuando las calles aún no están puestas, y que consigue evadirme en cualquier sitio pensando en cómo atraparla, ya sea en la quietud de la superficie o en mitad de un remolino, si es que no me tiene rememorando lances pasados con ella.
Pues bien, ocurre que un día (no me preguntéis porqué) me fijé que tenía un cacho de rama de boj al que no sabía dar utilidad, y armado únicamente con una pequeña lima más propia de un preso, un cacho de lija y una sierra me embarqué en esta aventura. Así, risrasrasrís, poco a poco fueron transcurriendo las horas y el proyecto fue adquiriendo forma hasta cristalizar en el resultado que podéis ver. Eso sí, esta clase de madera es más dura que la carne de pescuezo del Capitán Trueno y las pocas herramientas que he empleado han hecho que la labor sea lenta, pero el fin creo que mereció la pena. Además, como disponía de poca madera, usé los trozos sobrantes para tallar las aletas caudales, laterales y ventrales, las cuales pegué posteriormente con pegamento de dos componentes en huecos excavados con anterioridad en el "cuerpo". Eso sí, he obviado mojarla previamente, pues, pese a que así se puede labrar mejor, luego se raja, echando por tierra cualquier esfuerzo.
Al final han sido ¡veintitantas horas! de duro trabajo exclusivamente manual y de más de un "coñoyamehecortao" para dar fina y suave forma a quince centímetros de pétrea madera, pero cuando paso junto a ella, a veces me quedo mirándola y en silencio le pregunto : "¿Qué será lo que me reservas para mañana, reina?"
Hasta la próxima, paseantes. Salu2 sala2.
TEXTO Y FOTOS L.CARLOS PRIETO.
lunes, 9 de agosto de 2010
SALVAR AL SOLDADO RYAN..
Como bien sabemos, de entre el arsenal de señuelos que guardamos, hay un puñado de ellos que bien merecen ocupar un hueco en nuestras atiborradas cajas. En este sentido, no cabe duda que el shore line 170 se ha hecho acreedor de recibir tales honores, en virtud de sus prestaciones de lance, contumacia frente al maltrato y eficacia con los peces. No obstante, en esta vida nada es eterno, por lo que, con el paso del tiempo, hasta los más fieles combatientes pueden padecer achaques.
Como podemos ver, el estado del ejemplar que tenemos ante nuestros ojos manifiesta a las claras los severos padecimientos que un simple trozo de plástico puede llegar a encajar, merced a los planes que el pescador tiene reservados para él. Librea casi inexistente, babero quebrado (¿es posible?)... En definitiva, tenemos un guiñapo que bien podríamos enviar a la basura sin plantearnos más alternativa que sustituirlo por otro nuevo.... ¿o intentamos resucitarlo?.
Para devolver las prestaciones a tan magnifico señuelo, comenzamos tallando un babero en policarbonato que guarde las mismas dimensiones que el original, dejando una "cola" que, en el futuro, reforzará la unión del plástico con el pegamento.
Como veis, vamos por buen camino. Ahora bien, cuando se rompe un babero, un error muy extendido entre quienes pretenden su sustitución por otro nuevo, consiste en pasar una sierra sobre el morro del señuelo para acabar antes. Pues no; para estos casos, aunque se tarde más, es preferible excavar un hueco en el lugar donde se hallaba el babero original tratando de no alterar las paredes, las cuales nos reforzarán enormemente la unión cuando se aplique pegamento de 2 componentes. Y es que, además, de no actuar así, los futuros golpes harán que el nuevo babero no cuente con una base sólida sobre la que asentarse, pese a que haya fraguado el adhesivo, pudiendo llegar a descompensar frecuentemente la acción del engaño.
Bueno, ya sólo queda pintar y barnizar.... pero ¿qué le pasa a la transferencia de pesos principal? ¿Ahora me vienes con que no se desplaza la barrita, y que se atasca? ¡mecauenlap...!
Pues nada, cuando nos veamos en una semejante, hacemos un par de agujeros con una aguja caliente en el cuerpo del señuelo en la vertical de la varilla que sirve de guía al tungsteno. A partir de ahí, con ayuda de unas chinchetas o unos clavos finos, forzaremos la varilla hacia arriba o abajo hasta conseguir que el peso se mueva con libertad, cosa que apenas precisará de unos minutos, para luego sellar el estropicio con unas virutas de plomo con pegamento de cianoacrilato, y que alisaremos con una lima cuando esté bien seco.
Ahora sí que sí, a darle el tono que más nos guste, para luego rematar con un par de manos de barniz. Luego, pongamos buenos anzuelos... y nuestro soldado volverá a tener su sitio entre los llamados a la pelea...
Hasta la próxima, paseantes.
Texto y fotos L.Carlos Prieto.
domingo, 28 de febrero de 2010
Restaurando una reliquia.

Como podréis observar más adelante,la caña restaurada nada tiene que ver con las de la foto de cabecera pero es muy difícil igualar semejantes joyas..
La ñapa que me he propuesto esta vez tiene que ver con una caña antigua que estaba acumulando polvo desde ni se sabe, y que he devuelto a la vida. El caso es que llevaba bastante tiempo viéndola muerta de risa (no me preguntéis por el nombre ni su acción) en una bodega de León y un día me decidí a darle una oportunidad, al menos en lo que al mar respecta, porque seguro que en el río tiene su miga.
Para ello, pasé por una tienda a coger un tramo acorde a sus dimensiones y grosor del enchufe, así como epoxy para rematar el anillado, pues anillas e hilo ya tenía, y en unas tardes que no se me ocurría qué hacer, me puse a ello.
Al principio, retiré las anillas originales que poseían ambos tramos;luego tocó lijar con grano fino para quitar el barniz, y una vez localizado dónde colocar las nuevas anillas, vuelta a vuelta, fui enrollando el hilo en la vara. Una vez terminada esta labor, dí epoxy coloreado con rotulador rojo,que mezclé junto a los dos componentes, dejé secar unos cuantos días... y el resultado es el que salta a la vista.
Ahora, con línea de 10 lbs, el stradic pequeño y señuelos txikis con transferencias de pesos, ya tengo algo más ligero para ir a ciertos sitios en que no hacen falta 3 metros de caña. Por cierto, ya le he hecho las pruebas de resistencia, y lo que es el nuevo tramo, aguanta lo suyo. Ahora, sólo me falta tiempo (y mares) para ponerla en acción.
Hasta la próxima paseantes..
Texto y fotos..
Luis Carlos Prieto.
martes, 12 de enero de 2010
LARGO DOMINGO DE CHAPUZAS

De entre todas las olas la de frío polar es la que menos me agrada, tomando una tregua de los excesos navideños y con la inestimable supervisión y ayuda del tío Emilio nos hemos embarcado en la restauración de algunos señuelos.
Para empezar cambiamos el color del lomo de este Duo que pocas veces había echado a nadar.
Con cinta de carrocero se tapan las zonas que no se desean modificar y con una lija se mata el brillo del señuelo para mejor adhesión de la pintura.
El color elegido fue un verde metalizado, dado con spray a una distancia de unos treinta centímetros (dos manos), una vez seco se dan otras dos manos de barniz en spray dejando un acabado realmente bueno.

Lo mismo con este Lucky Craft Flat. 
El tono dorado es mi preferido para arenales al anochecer. 
De este Duo 150 surf sólo tengo fotos del después, antes de sardina era un peón marrón.
Para el lomo dos azules metalizados distintos. 
En la panza un suave plata para respetar los destellos originales.
Con un permanente se imitan las pintas de la sardina, es importante dejar secar bien, si no el barniz corre el rotulador.
En cuanto Fermintxo se entero de nuestras artimañas no tardó en mandar unas muestras a la clínica, es bien sabido lo mucho que le gusta ajustar sus lances a las piedras, pero emular a Guillermo Tell tiene sus consecuencias.
Una vez elegidos los colores lijar y pintar es sólo empezar, os dejo con el antes y el después:
Maria la segunda, bien currada. 
Este color junto con las pintas ya ha demostrado su efectividad. 

El pintalabios, un color muy de moda esta temporada. Me pregunto si el color influirá tanto en las lubinas como en nosotros.
Flash minnow American Shad.

La intención era conservar el color original, pero el Shad es inimitable.
Alie Magnet, un clásico entre los clásicos.

Intentando imitar el Ayu le dimos una mano de amarillo fluor y por encima otra de verde dorado.
Parece que no van mal del todo, Fermín ya nos contará que tal los suyos.
PD: A veces queremos estar a la última y tenemos la bandolera llena de señuelos más que validos.
Hasta la próxima paseantes.
texto y fotos..A.M.A.









