Seguidores

jueves, 20 de marzo de 2014

Nueva tienda de pesca en Vizcaya..

Hace ya poco más de un mes ,nuestro buen amigo Jonathan se embarcó en una tarea harto difícil en los tiempos que corren pero con las ganas,sus conocimientos de pesca y seguro su buen hacer tendrá éxito seguro..

La tienda está en Lejona (Leioa)muy cerquita de Getxo y a unos pocos km. del centro de Bilbao.

Aquí os dejo la dirección de la tienda.

CAÑERO FISHING
Avenida Sabino Arana 78 bajo
Leioa Vizcaya
Tlf: 946 75 46 85

Cualquier duda que tengáis no dudéis en llamarle que seguro os atenderá a las mil maravillas.

Como veréis en las siguientes fotos,la tienda está equipada con material de varias modalidades de pesca y seguro irá añadiendo más material,hay que tener en cuenta que está en sus comienzos y no tendrá todo lo deseable pero con lo que tiene ya puede abastecer a muuuuchos pescadores.



















Como llego tarde,más de un mes de su apertura,sé que ya tiene más material pata negra para ir tras la reina del cantábrico..

En su blog http://sololubinas.blogspot.com.es/ podréis ir viendo todas las novedades..además de sus escapadas pesqueras..

Por mi parte desearte toda la suerte del mundo y que puedas vivir de ello por muchos años..

Hasta la próxima paseantes..

Leer Más...

jueves, 27 de febrero de 2014

EL BOTÓN DE LA VIDA..


Por más que digan lo contrario, la Naturaleza es sabia, y prueba de ello es la demostración de fuerza que ha hecho días atrás, poniendo en jaque a numerosas poblaciones del litoral peninsular. Mares arboladas a pie de orilla, lluvias que degeneran en monzón, y vientos huracanados que amenazan con llevarnos volando como a Mary Poppins mientras intentamos guarecernos de las precipitaciones con el paraguas, son los ingredientes que se han mezclado en numerosas y sucesivas tormentas, y que nos han obligado a estar durante meses con las orejas gachas.


La época en que nos encontramos es así, con más sombras que luces, pero al mismo tiempo es un periodo en el cual no pocas especies marinas se dan cita para la freza, entre ellas nuestras queridas lubinas, y sólo por ello se debiera establecer una veda tanto para pescadores profesionales como para deportivos, encaminada a asegurar su presencia en el futuro. Sin embargo, en vez de eso, muchos esperan ansiosos dicha llegada y las buscan con denuedo en su afán por dar la campanada, aunque luego tengan que venderlas a precio de risa, en una vuelta más de tuerca de la suicida dinámica del “pan para hoy, y hambre para mañana”. Eso sí, lo mejor de todo no queda ahí…

Desde mi humilde opinión, produce bochorno y vergüenza ajena ver que en los medios de comunicación generalistas se jaleen las felonías que comete el sector profesional de la pesca, precisamente el mismo que desconoce lo que es una veda o un cupo si no es bajo amenaza de severa crujida, y que luego quiere que las administraciones nos empitonen porque, a su entender, los deportivos somos los causantes del descenso en el balance de capturas. Un ejemplo de este deplorable comportamiento tuvimos oportunidad de contemplarlo hace apenas unos días, aprovechando que en aguas de la localidad vizcaína de Ondarroa se capturaron 100 toneladas de corvina. Pues bien, dicho evento fue recogido como una proeza por buena parte de la prensa, a la que sólo le quedó aplaudir con las orejas. Una de dos: o bien hay que cubrir minutos de televisión y espacios de papel, y que el espectáculo debe continuar, o es que la estupidez derivada de la ignorancia voluntaria se encuentra más extendida de lo que pensaba.
Mirando con perspectiva los temporales que nos han asolado, y en vista que a nadie parece importarle un bledo el estado de nuestros mares, a toro pasado casi se agradece que hayamos tenido que estar acuartelados durante tanto tiempo. De hecho, pareció que, por entonces, la Naturaleza se tomara anticipada venganza de perrerías como la anteriormente mencionada y decidiera presionar el “botón de la vida”, estableciendo así una suerte de veda obligatoria para que los peces pudieran desovar a sus anchas y sin interferencias. Ahora bien, como hemos podido ver, con sólo pulsar dicho interruptor se detiene cualquier atisbo de actividad humana y sólo queda ponerse la venda antes de la herida: las calles se vacían, los puertos y paseos quedan desiertos, las embarcaciones se amarran bien dentro de las rías, se apuntalan defensas para puertas, ventanas y locales, y las aseguradoras se echan a temblar por lo que se les puede venir encima. Es como, sin mediar palabra, nos dijera, “ya que no quieres por las buenas, pues nada, que sea por las malas…”.
Por esta vez, y con matices, “no hay mal que por bien no venga”, y esa es la lección que debiéramos extraer de los temporales todos los pescadores que no sabíamos qué hacer por no poder tirar la caña, y estábamos más que insoportables. Es más, incluso las plañideras portuarias que tanto se quejaban por no poder levantar el amarre, pueden
estar seguras que, gracias a que los elementos les han mantenido en tierra, muchos peces atiborrados hasta las trancas de huevas han escapado de caer en sus artes, pudiendo así descargar sus bodegas, lo cual mañana les garantizará la posibilidad de poder pescar, aun sin haber hecho méritos para merecerlo. La Naturaleza, por enésima vez, y pese a que nos haya mostrado su peor cara, nos ha vuelto a demostrar que es infinitamente más sabia que la raza humana.

Hasta la próxima paseantes.

Texto y fotos L.Carlos Prieto.

Leer Más...

viernes, 17 de enero de 2014

RECORDANDO A MAXI: SÍ QUE HAY QUINTO MALO


Hace ya bastante tiempo que la figura de los “quintos”, es decir, aquélla que hacía referencia a los mozalbetes que todos los años eran llamados a filas para cumplir con la extinta “mili”, pasó al baúl de los recuerdos. Ahora bien, seguro que tal circunstancia no impide que los más veteranos que por aquí paren, recuerden algunos de los numerosos dichos que aludían a ellos, como, por ejemplo, que “no había quinto malo”. Sin embargo, basta con retorcer el lenguaje para que eso sea posible …, al menos en lo que al presente capítulo concierne.

Hoy se cumple el quinto aniversario desde que Maxi Martín Nieto nos abandonó tras padecer un fatal accidente mientras pescaba. Desde entonces, en este humilde espacio siempre hemos reservado un hueco destinado a recordarle, pues consideramos que sólo se muere de verdad cuando, una vez te has ido, nadie habla o se acuerda de tí, y no queremos que eso suceda, máxime si tenemos oportunidad de evitarlo.

Hoy, pese a que se cumplen cinco años desde que te fuiste, querido Maxi, sigues acompañándonos cuando nos asomamos al mar, y, pese al tiempo transcurrido, continúas entrando en escena en más de una conversación, merced a tus singulares pareceres respecto a diversos aspectos concernientes a esta pasión que nos unió mientras te encontraste entre nosotros. Por cierto, dicen que el tiempo todo lo cura, mas dudamos que vaya más allá de mitigar el desagradable poso que aún tenemos.

Comenzamos un nuevo año, pero no nos olvidamos de ti, pequeño grandullón. Cuídate mucho, y muchas gracias por velar por nosotros cada vez que salimos al mar. Tal y como te dije, sabes mejor que nadie que, aunque eso pasará algún día, todavía no es el momento de volvernos a estrechar la mano y retomar la charla donde la dejamos.

Un inmenso abrazo, querido paseante…

Texto y fotos L.Carlos Prieto

Leer Más...

domingo, 29 de diciembre de 2013

LOS SEÑORES DEL METAL.... Y FELICITACIÓN


Cuando el mar no nos muestra su peor cara, el cielo se abre con estrépito sobre nuestras cabezas, o Eolo no deja de soplarnos la oreja. Llevamos un final de temporada de auténtico espanto, aunque, por fortuna, siempre hay cosas que se pueden hacer en contextos tan terribles como el presente.


Este último fin de semana del año recibimos la visita de Raúl (rycuchia), quien arribó provisto de un arsenal de moldes, varillas y anzuelos, y aprovechamos para preparar munición de cara a la temporada venidera, que buena falta nos hacía. Sin embargo, y por suerte, no estuvimos solos, pues tuvimos asistencia añadida que se encargó de amenizarnos el incómodo trabajo de campo... Bien está que siempre nos saquen una sonrisa, independientemente del lugar y la situación...


Pues, como podéis ver, esta vez nos dedicamos a preparar cabezas plomadas fijas y móviles de 20 a 35 gramos, así como unos cuantos chivos de 75 gramos. La foto, tomada durante un descanso, muestra una mínima parte del magnífico balance conseguido, el cual repartimos posteriormente entre los allí presentes. Ya tenemos para darles la murga a los peces durante un tiempo, aunque todavía queda un segundo asalto que llevaremos a cabo en unos días...


Como señalé en la anterior entrada, seguimos a la espera. El tiempo y el mar no están de nuestra parte, y tampoco es plan que el helicóptero salga a gastar gasofa a lo bobo por nuestra culpa. Así pues, y aunque os pese, esperad a que
todo se atempere, que habrá ocasiones de sobra de volver por vuestros dominios.


Por último, aprovechamos para felicitaros las fiestas, y os deseamos que el que año que viene os traiga lo que negó el que se va, ya sea amor, dinero, trabajo o salud. También esperamos volver a cruzar nuestros pasos con los vuestros a lo largo de él , si no es por las piedras, sí en este humilde espacio dedicado a lo que más nos gusta, que es pescar.

Feliz año nuevo, paseantes...

Texto y fotos L.Carlos Prieto.

Leer Más...

domingo, 8 de diciembre de 2013

A LA ESPERA

La pesca es así, y si no lo fuera, perdería completamente su encanto. Llevamos una temporada extraña, en que la escama se encuentra desaparecida de escena..


Por más que mantenemos la presión. Los madrugones a los que tan estoy acostumbrado no terminan de dar sus frutos, y sólo tiernas infantes prenden los señuelos. Tan animosos encuentros terminan siempre con una devolución y un beso en el hocico para que les cuenten a sus mamás que las estamos esperando plenos de ilusión.


Se acercan las Navidades y, por alguna extraña razón, no acaban de entrar, pero ya se sabe que esto puede ocurrir en cualquier momento. Velad armas y no os desaniméis, que, quién sabe si mañana mismo ...

Hasta la próxima, paseantes.

Texto y fotos..L.Carlos Prieto

Leer Más...

miércoles, 30 de octubre de 2013

Allende mis cotos..


He de reconocerlo, me estaba acomodando. Sólo pescaba en mis cotos, elegía uno u otro dependiendo de las condiciones, bajaba y obtenía resultados más que aceptables pero estaba descuidando lo que ha sido siempre para mí la pesca: ilusión, esfuerzo, aprendizaje y búsqueda.


De pequeños prestábamos suma atención a las lecciones de pesca que nuestro padre nos instruía, luego yo y mis hermanos corríamos a ponerlas en práctica. Los lorchos en la rampa, los panchitos en la boya, los serranes en la roca, las fanecas a fondo, doncellas con quisquilla, las caballas con cualquier cosa, los calamares a la vela, abadejos y lubinas a curricán y un largo etcétera que como denominador común tenían que lo hacíamos a nuestra manera y en nuestras propias marcas.


Era hora de volver a los orígenes, tenía tiempo, un viejo velero, una sonda, un equipito de jigging, un jigs daiwa saltiga, algunos black minnow 160, gracias Ramón por el montaje y muy poca experiencia en el tema. Decidí navegar mar a dentro, unas 20 millas, y allí dejarme a la deriva leyendo el fondo, tratando de interpretarlo y apuntando las coordenadas de todas aquellas variaciones significativas del relieve abisal.


Una de ellas me aceleró el pulso, un cambio de profundidad de 20 metros y muchas manchas alrededor. Tenía que probarlo: dejé caer el saltiga, tocó fondo, tres tirones para arriba y en cuanto lo dejé caer de nuevo….pummm! aferrada, clavé fuerte como me enseñó Cholo, poco a poco fui recuperando trenzado consciente de que aquello pesaba, al llegar a la superficie entre la tenue luz del ocaso y la incredulidad me costó identificar aquello: dos lubinas en un mismo jig, increíble estreno, una escapó mientras la otra entraba en la sacadera. Sin perder tiempo y emocionadísimo, coloqué el viejo Albatros y dejé caer nuevamente el jig, la secuencia fue la misma, tras algunos tiras y afloja subió una de dos kilos.


Era tarde, decidí parar y quedarme a dormir en el mar, estaba muy lejos de casa, sin viento y sólo pensaba en el siguiente amanecer, casi ni dormí imaginado aquel petón. No hizo falta apagar el despertador, a las cinco ya navegando las millas perdidas por la deriva nocturna, en cuanto el día rayó el jig se dio el primer chapuzón, tras quince minutos la mancha empezó a despegarse del fondo, momento en el que sentí un fuerte tirón, vaya pez! pensé y no me equivocaba, conseguí tenerlo en la superficie unos minutos tratando de meterle un gancho por las agallas, pues en mi sacadera de juguete no entraba, con dos nudos de deriva, mar de fondo y solo sucedió lo inevitable se zafó. No voy a aventurarme en pesos pero diré que tenía tamaño. Al siguiente lance la aferrada aun fue mayor y fuera lo que fuera me robó el jig y algunos metros de flurocarbono del 0.60.


Al BM le costaba más profundizar pero una vez abajo era igual de letal, otras tres robalizas más subieron a bordo, viendo la captura en la nevera y aun siendo las siete de la mañana decidí regresar a puerto tenía más pescado del que necesitaba, una para cada hermana y otra para casa, el viento termal me ayudaría a regresar a puerto.


He vuelto a la zona ocho veces y nunca me he ido a casa de vacío, pero la mayor recompensa no han sido las capturas sino la búsqueda, el volver a los orígenes y la grata compañía del mar, de mi padre y de mi hermano que no tardaron en apuntarse.


Hasta la próxima paseantes.

Texto y fotos A.M.A. (Álvaro Mozos).

Leer Más...

miércoles, 23 de octubre de 2013

Carta a una vieja amiga..


Querida amiga:
Ha pasado ya un tiempo desde la última vez que nos vimos, pero recuerdo cada instante de aquel día de un modo intenso y vivo, como si hubiera sido hace un rato.

Desde luego, la vida pasa para todos, pero no por ello ésta deja de asombrarnos. Sin embargo, aquel día creo que hubo poco lugar al azar, pues una tarde, mientras paseaba, me dio la sensación que te encontrabas esperándome justo donde pensaba. No obstante, hasta que te rendiste en mis brazos me hiciste sudar de lo lindo. Es más, en mis manos aún están patentes tus “caricias”. No esperaba menos de ti, preciosa.

Por desgracia, tu inevitable marcha hizo que te perdieras una serie de acontecimientos que no imaginarías podrían acaecer. Es más, durante nuestro acaramelado paseo por las calles, ese día los cláxones de los coches anunciaron con estrépito la buena nueva, mientras que los comerciantes, anonadados y ojipláticos, abandonaban sus puestos, y de las cafeterías salían los clientes. Todo era un girar de pescuezos a nuestro paso bajo la débil pero pertinaz lluvia, bien propio de una pareja de enamorados, pero eras tú quien centraba en exclusiva la atención del público, pues, no en vano, tus 87 centímetros de talle no pasaban desapercibidos. Eso sí, se nota que hiciste dieta de cara al verano, porque no reventaste la báscula y tus tripas estaban hueras de alimento, razón más que de sobra para que engulleras el veneno que cruzó delante tuyo en un arrebato de glotonería incontrolada.


Esa mañana me subiste a una nube de la que no quería bajar. Sin embargo, haciendo retrospectiva conforme escribo, recuerdo haberme quedado en silencio durante bastante tiempo mirándote a los ojos al término de nuestra fogosa pero explosiva escaramuza, mientras me preguntaba qué no vieron los tuyos mientras te encontraste por los dominios de Neptuno. A veces me fascina pensar que, aun estando tu mundo pródigamente sembrado de trampas, pudieras arrimarte hasta el tramo de costa en que me encontraba agazapado. Está visto que nunca dejarás de sorprenderme, cosa que por otra parte te agradezco.

Ahora que ya te has ido, asimismo te cuento que han sido muchos los que preguntaron por ti, señal inequívoca de las pasiones que levantas. Bien es verdad que fueron numerosos los ojos que nos vieron juntos, y aún más los que aspiran a pasear contigo del modo en que lo hice, pero sólo tú sabes cómo hacerte la remolona, y eliges con cuentagotas a tus compañeros de camino. También hubo quienes estimaron que nuestra particular relación podría deshacerse a cambio de un puñado de dólares y que quedaras como un mero objeto de exposición, pero la historia que nos mantiene unidos, jugando al gato y al ratón cada amanecer, como a ambos nos gusta, es impagable.


Antes de poner punto final a esta misiva, que sepas que sigo profesándote la misma devoción que cuando me adentré por primera vez en tu insondable mundo, y que por muchos que sean los sacrificios que tenga que encarar, mañana me tendrás otra vez ahí, esperándote pasar. Es mucho lo que aportas a mi vida, y, como tal, no puedo menos que corresponderte.

Siempre tuyo, Carlos.

Texto y fotos..L.Carlos Prieto.

Leer Más...

Video

TIENDAS AMIGAS

FOROS